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El pasado día 1 de mayo asistimos como invitados de honor a la procesión de la Virgen de la Paz cuyo presidente D. Francisco Garrido Navas tuvo a bien invitarnos, nos rogó que portáramos el estandarte de la Cofradía pues era su intención concedernos la Gracia de pasar a ser hermano de Honor de dicha Cofradía, ni que decir tiene lo que constituye para nosotros es distinción, además de ser un gran honor, su significado va más allá de lo que se pueda escribir en estos renglones.

El día se inició con la colocación de los guiones (no éramos los únicos) en el altar del templo para durante el acto, ser homenajeados y distinguidos con la preciada condecoración del galardón de Hermano de la Paz. Después de la Eucaristía, amenizada por cantos regionales y la escolta legionaria que tradicionalmente acompaña a esta Cofradía Hermana, su marcialidad, y su más que conocida devoción cristiana puso tintes de españolidad. El pueblo, el clero y la milicia juntos en devoción a la Paz, representada por la Madre de Dios en una bella expresión de acogimiento y serenidad que destila cada centímetro de la imagen. Estos caballeros curtidos en cien cuarteles, algunos entusiastas de ese Cuerpo, vistiendo sus credenciales no hacían de menos a los fornidos profesionales que forman en sus filas. Su pecho al descubierto desafiando las inclemencias del tiempo, sus robustos brazos asiendo los banderines de su unidad, su chapiri sobre las cejas, en constante equilibrio al son de sus metódicos y rápidos movimientos, maestros del malabarismo; perfección que solo se alcanza con una disciplina diaria y constante en pro del bien social.

La salida de la imagen a la pequeña plaza que hace de atrio, donde era esperada por una nutrida representación popular entre los que destacaban, políticos e intelectuales, gentes de las casas regionales tan vinculadas a la Paz, su característica y peculiar salida de la Virgen entronizada para la que deben realizar los mozos estudiados y certeros movimientos, pues la puerta no es muy alta ni ancha para el evento pero, con la dirección de su Presidente, nuestro buen amigo Francisco Garrido Navas, impulsor y alma inherente a ella, logran el objetivo propuesto arrancando los vítores y plausos de la multitud que les rodea, los músicos después de contener la respiración ante la dificultad que supone poner a Nuestra Señora de La Paz en la calle, arrancan bellas notas de sus instrumentos en homenaje, no se sabe bien si a los porteadores o al Excelsa Madre de Dios, aunque creo que comparten ambos ese pequeño homenaje de los maestros del ánimo.

Un vez fuera y aunque el tiempo no acompañó mucho, la insistencia de Paco y el entusiasmo de todos hicieron bueno el refrán de "ahora o nunca", cuando le pregunté a Paco sobre su empecinamiento, pues el tiempo amenazaba lluvias y esta no eran el clásico chipiazo aragonés, me contestó, "no puedo dejar a mis ancianos sin que contemplen la faz de su madre, sin llevarles la alegría de la Paz, si por cuatro gotas nos amilanamos, apaga y vámonos", es impresionante la fuerza interior de este hombre que arrastra masas con su sencillo y arraigado carácter, siempre con una sonrisa para los amigos y una palabra de aliento para los …menos amigos.

Efectivamente se inicia la procesión donde los danzarines de las distintas casas tanto españolas como extranjeras van dando colorido y alegría, llevan a la imagen por todo el barrio escoltada siempre por los "legías" como eternos centinelas de la tradición, sobre sus hombros y sus cabezas pesan la custodia de lo inviolable, de lo eterno, del alma española traducida en esta ocasión en la bella imagen de La Paz.

Llegamos a la primera residencia de ancianos, ahora empiezo a comprender lo que me quiso decir mi buen amigo Paco, todos los ancianitos hombres y mujeres, unos apoyando los años sobre un bastones que soportaban sus veteranos huesos otros, los más en sillas de ruedas, asistidos por personal tan entusiasta como este Paco que, como imán atrae a todo género de personas. Había que ver aquellas caras siempre enjutas, sabedores de su cercano y natural destino, como se les iluminaban lo ojillos, como deseaban estar danzado y cantando entre los que les ofrecían esa pleitesía debida a los mayores, lógicamente sus muchos años le impedían realizarlo físicamente aunque mentalmente estaban en el epicentro de la algarabía, como lagrimeaban sus mejillas ante la presencia de la imponente imagen, vi a Paco también con esas lagrimas a buen seguro producidas por algún ser extraño que se le metió en los ojos, si alguien le hubiera preguntado por ese efecto acuoso que resbala por nuestra faz cuando algún sentimiento nos invade, quizás su respuesta hubiera sido, está chipiando, ¿no lo ves? pues nacido y criado en la vieja escuela piensa "los hombres no lloran, aprietan los dientes, cierran los puños y adelante, hasta donde haga falta", ¡¡Dios…lástima raza que se pierde!!

Seguimos con la procesión, no había animal, o volátil que no se detuviera ante la expectación de la Madre de Dios por las calles, como si adquirieran esa cordura que entre los hombres parece haber desaparecido. Estos se paraban y miraban con desparpajo lo que seguramente intuían o quién sabe, a lo mejor conocen sobradamente más que nosotros, la cara de lo eterno, de lo puro…de la Paz.

De regreso ya al pequeño templo, en ese pequeño atrio, se improvisan unas danzas hispanoamericanas cuyos protagonistas rendían pleitesía a la madre de todos los seres vivos, con sus chanzas, su idiosincrasia, junto a castellanos manchegos, gallegos, castellanos leoneses, y a los aragoneses, todos en conjunto ofreciendo lo mejor de sí.
Muy amablemente Paco me cedió el micro para que hablase sobre mi Sepulcro, mi cofradía que se halla en el alma de todos, y que solo hay que activarla, que al igual que a mí me cautivó deseo que cautive a todos los que se acerquen a él. Expuse someramente en pocas palabras quienes habíamos sido quienes somos, y quienes queremos ser. Tras ello de nuevo el momento de mayor silencio y angustia ante esto, la tranquilidad de Paco que confía plenamente en "sus hombres", la introducción de la sagrada imagen en su casa, aunque sabedores de la experiencia y perfección de los encargados de hacerlo, no quita por ello ese pequeño fallo que como humanos podemos tener y provocar el desastre que descarnaría los fornidos brazos de aquellos siervos de María. Con todo el amor hacia su patrona la introducen en el templo para colocarla en su solar. Nuevamente aplausos y vítores por doquier, los coches que pasan se paran, con sus bocinas se suman al agradecimiento, es algo distinto a lo acostumbrado, hay que verlo y vivirlo para intentar entenderlo y con ello amarlo, participar de su grandes logros y fallos que como humanos también llevan en su mochila, porque como dice el lema de Paco, "en la Paz cabemos todos, no hay nadie extraño".

Seguidamente y como es habitual en esa Cofradía fuimos obsequiados todos los asistentes, propios y ajenos a la degustación de un fino y rico moscatel con pastas que hizo la delicia de todos y que ayudaron a guardar esa bella jornada en la que tuvimos dos grandes honores. Uno el acompañar a nuestros hermanos de la Paz en sus actos contemplando la hermosa faz de su excelsa patrona nuestra madre de la Paz, y otro, haber sido nombrados hermanos de esa estimada Cofradía.
Posteriormente nos dirigimos al lugar concertado donde degustamos unos ricos platos y participamos en el jolgorio, risas, chistes y hermanamiento con otras entidades que desconocíamos y ahora nos saludamos y visitan nuestro Cristo.

Gracias Paco, gracias por todo…gracias a la Virgen de la Paz, desde el Sepulcro de su martirizado Hijo.

 

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