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El día 4 de abril tal y como estaba previsto después de muchos disgustos y alegrías, de trabajos esforzados no siempre reconocidos, de nervios, desesperanzas, incomprensiones, apoyos, satisfacciones y amarguras, amenazas y boicots impuestos por un fariseísmo cada día con menos fuerza. Pusimos a nuestra Cofradía en la calle con todos los honores.
Su historia es de lo más variopinta, hacia ya muchos años que la Cofradía pretendía salir a la calle, para ello se trató de establecer conversaciones con la Coordinadora su jefe y con la parte digamos…mediática, muchos años llamando a una puerta cada vez más cerrada donde nuestro nudillos se descarnaban constantemente ante la inmodestia y el mal entendido mensaje cristiano de esperanza que hizo mella en algunos de nuestros hermanos. Bien después de todos estos años de ruegos y desdenes, se decidió en capitulo salir este año 2009 en procesión, con oposición de un sector más conservador. Ante esta noticia al parecer, se removieron las tripas feudales de la semana Santa de Zaragoza. Para los señores de la Fiesta era una especie de sacrilegio protagonizado en el mejor de los casos por un grupito ignoto, ilegal, y otros calificativos que no menciono porque rayan cuando menos una falta de respeto enfermiza. Estos Centinelas de la Pureza (?) y de la (su) Tradición que se arrogan el poder de determinar quien procesiona y quien no, quién es apto según su baremo para manifestar su devoción públicamente y quién no, erigiéndose por encima de la ley humana y del deber divino, estas pobres almas de Dios que se hallan en un mar de confusión, acudieron a todos los medios habidos y por haber para abortar esa "sacrílega procesión" que no contaba con los apoyos de nadie, ni tan siquiera tenía autorización de ellos, llegaron a ser tan inmensamente egocentristas que, se basaron para su justificación en que carecía de autorización de la Coordinadora y de no sé qué consiliario de no sé donde que, olvidando sus sagrados votos se prestaba a tamaña barbaridad, bueno fue algo espantoso y tremendamente ridículo, acudieron a todas las instancia para parar esa hecatombe que se avecinaba, y de todos sitios salieron con el rabo entre las piernas, una y otra vez, así durante dos meses y medio, hasta que el apoyo principal de la Cofradía los defenestró literalmente, y mordiéndose los codos volvieron a reverdecer "viejos laureles" impidiendo a su acólitos la presencia en las filas de la procesión que, no pretendía otra cosa, como no podía ser de otra forma que la adoración, culto y extensión de la devoción del Cristo Yacente, motor y guía de esa pequeña Cofradía que desechó dictámenes ajenos a su propia voluntad, provenientes de gentes sin ninguna capacidad, autoridad o prestigio frente a ella, al fin y al cabo inicialmente estaban en el mismo plano moral, hoy...
Perdonados de corazón fueron invitados como el resto a su participación, la contestación no puede ser más esperpéntica, reiterando lo de sus permisos y que no contábamos con la autorización episcopal, la ignorancia es siempre suicida; ello no amilanó, sino que, dio más fuerzas y al fin con la ayuda de Cristo (de eso no cabe duda alguna) nos pusimos en la calle ese día. Día que fue glorioso, satisfactorio para propios y ajenos, pues no eran pocos los que estaban desando ver al Sepulcro en la calle al frente de nuestro Prior, D. Gabriel Alasanz López que también tuvo que vencer resistencias internas contrarias, no solo a la procesión sino, a la propia Síndone, vaya de aquí mi respeto y admiración por la valentía demostrada, por ese coraje que otros han aplazado para sumarse a lo que es ya imparable y que, de alguna manera estamos todos obligados a compartir. No obstante, será la historia quien lo ensalce en el futuro, en los años venideros, cuando nuestras calaveras blanqueen al sol, alguien lo enmarcará como uno de los revolucionarios de su Cofradía (otros ya no se encuentran en sus filas) de la que, no es esta la única ocasión en la que la ha deslastrado. Como suele pasar con los innovadores, serán los tiempos futuros los que reconocerán en su justa medida los logros llevados a cabo, por este humilde gran hombre.
Todas las fuerzas vivas libres de dependencias o influencias acudieron a la llamada del Sepulcro, Ordenes de Caballería como la del Santo Sepulcro, la de San Juan de la Peña, nobleza aragonesa como la condesa consorte de Bureta, la Baronesa de Warsage entre otras, cofradías aragonesas tan seculares, respetables como la Archicofradía de la Columna, la Humildad también estuvo presente como penitente, otras vimos en la "segunda fila" vimos hermanos mayores y cetros de cofradías hermanadas que no pudieron acodarse en la nuestra por mor de esa boicot impuesto, otros con la cámara en ristre buscando el fallo para lo que no tuvieron excesivo trabajo porque dimos numerosos ejemplos, algunos curiosos para ver cómo salía aquello, pero sea como fuere y su lugar de ubicación, allí estábamos que era lo importante, allí con nuestro/su Cristo y nuestro/su Sepulcro. Asociaciones culturales como Los Sitios, el Royo del Rabal, los Escopeteros del Rabal, los Voluntarios a modo personal, los Amigos de la Capa, la Rotonda en su faceta de reporteros tuvo también su presencia, del mundo de la cultura viejos compañeros de la Facultad, profesores, afines, y la política, representantes de partidos que quieren conservar esa religión Cristiana cada día más menguada por políticas suicidas, nefastas que sacan la Cruz de nuestras calles para colocar la media luna u otros símbolos contrarios a nuestra tradiciones, políticos que fueron criticados por el grupillo de siempre. Presente estuvo el CES (Centro de Estudios de la Síndone), en la persona de su presidente nacional que se desplazó exprofeso desde su residencia valenciana. Cofradía hermana de Brea, Amigos de Tierra Santa, etc. Sin olvidar el numeroso público que nos acompañó, en total fueron más de 300 (según contaje del Sr. Arzobispo) personas unidas con un mismo fin.
La preparación no pudo ser más caótica, dentro de nuestro paupérrimo estado, tratamos de gastar el menos dinero posible, así la comisión decidió que la Síndone debía ir colocada con todos los honores sobre un bastidor que nosotros mismos debíamos confeccionar, puestos manos a la obra, fueron muchos los desplazamientos hacia los centros comerciales hasta que encontrarnos lo que creímos que era lo definitivo unos tubos y unos ángulos, junto con una base plástica además de unas telas que cubrirían al parte inferior de la Sabana para protegerla al mismo tiempo que le daría consistencia.
El trabajo fue arduo, constante y muy tenaz dado el escaso margen de tiempo que teníamos, el equipo compuesto por Charo, Tati, Juancho, José Antonio Avelino, Judith, Míguela, Dolores y el que suscribe el artículo, logramos montar un "algo" que creímos se podía utilizar, cuando lo incorporamos, rápidamente nos dimos cuenta que aquello era imposible, no tenía consistencia, carecía de la fortaleza requerida, nos impedía descansarlo por no tener patas que lo permitiera, en fin un fiasco, había que pensar otra cosa, y había que hacerlo rápidamente, pues el tiempo era nuestro mayor enemigo, mientras tanto se sustraían días y horas de trabajo intenso dinamizar lo que luego sería la procesión, cada sábado nos reuníamos en San Agustín para después de un suculento café y las tradicionales controversias realizábamos un simulacro dirigidos por Juancho como cetro Mayor, se trataba de llevar a cabo con la mayor solemnidad posible el acto, todos eran cofrades de otras de Zaragoza por lo que tenían cierta experiencia, excepto unos pocos, muy pocos que solo somos del Sepulcro, pero aun con todo esas "tímidas procesiones" al final se coordinaron perfectamente, pero había algo que nos descuadraba, sabíamos el recorrido, de hecho en más de una ocasión fuimos haciéndolo, sin guardar lógicamente la disciplina procesional, el problema es que aun no sabíamos cómo iba a ser el bastidor, teníamos los permisos gubernamentales y eclesiásticos (los verdaderos) ya concedidos los ánimos que recibíamos en todos las entidades eran muchos, pero en vísperas aun no sabíamos de cómo se iba a desarrollar todo aquel entramado. Cada día nos desplazábamos por la tarde y los que podían por la mañana a la iglesia baja para montar la Sábana Santa sobre las telas adquiridas que suponían una protección para ella, el hermano de Tati se ofreció a ayudarnos para hacer los orificios por donde discurrirían los cordones, se pegaron las telas se unieron las piezas, en fin de locura pero con un entusiasmo veinteañero.
Salíamos cada día por todos los lugares de Zaragoza buscando un profesional que nos aconsejara de cómo podíamos montar el "paso", se habló de madera, se estuvo tratando con una carpintería, más tarde se desechó por su excesivo peso, fuimos al carpintero de perfiles de aluminio mas ligero también se desechó porque el cristal que debía cubrir los casi 5 metros pesaría mucho, y el metacrilato no era el resultado final que deseábamos , en fin las calles de Zaragoza son testigos fieles de nuestras anhelos, incluso salimos fuera del radio de acción de la capital para negociar con fabricas, y talleres ajenos, unos caros otros imposibles, cada día volvíamos a juntarnos para contarnos nuestras gestiones, cada día más negativas. Pero como dije, digo y diré, nuestro Yacente estaba con nosotros, y de pronto se encendió la luz cuando Charo y Tati habían ido como cada día en busca de la solución se toparon con un taller de metalurgia, allí hablaron con el responsable y este se comprometió a realizarlo en perfiles de escaso peso pero de consistencia y durabilidad, rápidamente a través de teléfono supimos la noticia y acudimos como moscas a la miel, nos pusimos en marcha desde distintos puntos de Zaragoza hacia el lugar hallado, dando gracias a Dios por la ayuda prestada, sabíamos que con Él a nuestro lado lo demás sobraba y creedme, a cada paso su presencia era más palpable. Rápidamente llegamos a un acuerdo con el profesional que se hizo cargo de la situación, además resultó ser un fiel devoto del Sepulcro y prometió que tendríamos el bastidor para ese día sin problema alguno, se dieron las medidas, las instrucciones y se llevó a cabo, efectivamente en tres días ya lo fuimos a buscar dándoles las sinceras gracias por el favor que nos prestó.
Bueno ya lo teníamos, ahora estaba el asunto de la colocación de la Sabana, nuestras mujeres empezaron a trabajar de firme en ello, se compraron cordones para asirlo al bastidor, se entrelazaron, con los colores del sepulcro, se montó el bastidor donde debía descansar el Santo Lienzo, se recompuso de nuevo, se modificó cien veces, al final se logró montar lo que más tarde el público y hermanos verían, trabajo arduo y bonito el realizado, que desgraciadamente hubo de ser desmontado tras la Semana Santa por mor de cuestiones que quiero tratar, todo estos con un sustrato de un frio que parecía recrearse con nosotros para que el mérito fuera mayor, de allí salieron algunos constipados, sin contar la carencia de servicios higiénicos lo que obligaba a desplazarse hasta el bar del Hogar del Pensionista próximo al convento. No obstante, siendo instrumento del Yacente ya estábamos dispuestos a salir donde fuera, nadie nos iba a impedir a pesar de las noticias que nos llegaban a diario sobre posibles comportamientos para impedir la salida, de hacerlo sería sobre nuestros cadáveres, era mucho, mucho lo que habíamos hecho para pararnos en miedos recreados por impotentes correveidile. El Sepulcro saldría pesara a quién pesara, y no sería esta la única vez, ya sería institucional, hecho este que corroboraría más tarde personalmente el Sr. Arzobispo.
El día 3 de abril a las 16 horas empiezan llegar los invitados, (hasta ese mismo día habíamos estado trabajando hasta las 13,30 horas, fijaos si íbamos justos de tiempo) empezamos a tomar los puntos encomendados a cada cual, luego como es natural aunque no debe ser así la cosa se sobredimensionó y se perdió un poco el control del caso, donde se iba a dar una charla protagonizada por el presidente del Ces hasta la hora de la salida, no hubo más que presentaciones, recepciones, encuentros con viejos amigos, etc., consumiendo un tiempo que se había previsto para el presidente del CES; a la postre Juancho ante aquel maremágnum decidió sacar a la Santa Síndone a la calle para iniciar la procesión, siendo seguida por el total de la gente que vació nuestra iglesia baja, quedando en ella aquellos que no comparten esta forma de manifestación, aunque en tiempos no tan lejanos también abogaran por llevarla a cabo e incluso, fueran uno de esos protagonistas de los que hablo al principio de nudillos descarnados ante la soberbia y prepotencia de algunos.
Bueno pues una vez ordenada más o menos la comitiva, se realizan las primeras preces por nuestro Consiliario D. José Laín en la misma plaza de San Nicolás, continuando una vez finalizada tras nuestro hermano Orbañanos que abría con matraca sorda la manifestación. Allí se podían ver las capas negras, del Sepulcro, blancas de los Caballeros y azules de la Hermandad de San Juan, aragoneses con sus trajes típicos enlazando la devoción popular ancestral del Sepulcro con los zaragozanos, allí estaban las hermosas capas españolas codo a codo con nuestros cofrades, allí los faroles que iluminaban el paso del lienzo que cubrió el latríaco Cuerpo representado por la dulía popular en cada adoquín de su trayecto, la cultura y la política dos elementos tectónicos de nuestra sociedad apuntalando al viejo Sepulcro que resurge con fuerza sobre las calles de su amada Zaragoza.
Como estaba previsto en cada zona que permitía concentración humana, se fue dando los rezos que componían la procesión siempre ofrecidos por nuestro valioso Consiliario, llegados a la plaza de la Magdalena empiezan las lluvias con lo que nos vimos forzados tras deliberación de la Junta a retornar a nuestra Sede, decir que esta se contuvo hasta que la Síndone se halló en lugar seguro y a cubierto dentro de su templo, fue entonces cuando se abrieron las fuentes del cielo en apoyo y confirmación del acto, el agua siempre es bendita y si es en abundancia más, y mejor para nuestra tierra, en ella se finalizaron las oraciones y se pasó a degustar un aperitivo, pobre, sí pero con el alma puesta en él, así lo entendieron nuestros amigos e invitados, participes todos de la devoción Crística, gracias a ellos hoy en Zaragoza, el común ubica correctamente el Sepulcro de Cristo tantos años olvidado y enclaustrado, crisol de pasión y gloria, fuente de esperanza y vida.
Esta más que escueta historia de un sin vivir, nos condujo a pesar de los contras, a poner, si no al Cristo (que en próximas fechas verá la calle) sí a un elemento esencial para el mismo LA SABANA SANTA. Para los más escépticos, les informo que esta reliquia, considerada así por la iglesia goza de la dulía (devoción) incluso de los santos Padres de Roma, a la que ofrecen sus preces. Que no es dogma de fe, ya lo sabemos, pero también sabemos que el Santo Lienzo es al Santo Sepulcro lo que la Cruz es a Cristo, siendo Este el centro que enlaza ambas reliquias, pues no existiría el uno sin el otro, y por lo tanto ambas devociones.
Recientemente entre profesionales de varias disciplinas entre las que se encuentra la medicina, la historia, el arte y la filosofía entre las más destacadas, han dado cuerpo siguiendo técnicas de arqueología, al volumen que se muestra la Sábana, respetándose escrupulosamente (no todos son creyentes) hasta lo más insignificante, todos y cada uno de los rasgos de esa imagen tridimensional, arrojando una imagen que estremece el alma de quien la contempla. Este Cristo es conocido como el Cristo Sindónico y se llevó a cabo por la Cofradía Universitaria de Córdoba, en la web se puede admirar la única imagen surgida de este Santo Lienzo.
Como es natural y siempre me gusta dejar clara las cosas, este artículo lo escribe José María Fernández Núñez, al margen de la censura, opinión o control de los órganos de la Cofradía del Santo Sepulcro de Zaragoza. No es mi intención generar polémicas sobre hechos pasados, sino que, tal vez siguiendo los impulsos de historiador recreo una situación vivida por unos entusiastas, entre los que tuve el inmenso honor de hallarme y recordar todos o casi todos los avatares que rodearon el episodio. Si alguien se siente ofendido, desde esta misma página le pido disculpas porque, reitero no es esa mi intención, pero no por ello voy a desdecirme de lo anotado, dando por zanjado el asunto, estoy a la disposición de quien desee alguna aclaración.
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